El Cothon de Cartago
La historia de uno de los puertos más famosos de la Antigüedad, símbolo del poderío cartaginés en el Mediterráneo occidental.
El Cothon, el imponente doble puerto de Cartago, fue uno de los más grandes de la Antigüedad y un símbolo del poderío marítimo cartaginés. Con fortificaciones que lo cercaban por completo y hacían imposible ver qué sucedía por dentro, lo convertían en sí en una fortaleza marítima inexpugnable. Reconocida como una de las estructuras más famosas de Cartago, sobrevivió a la destrucción de su ciudad y al paso del tiempo, dejando hoy en día vestigios bastante reconocibles de ese pasado glorioso en los barrios de la Cartago moderna.

El Cothon fue un antiguo puerto doble, militar y comercial, construido en la ciudad de Cartago entre los siglos III y II a. C. Según el historiador alejandrino Apiano (Pun. 8. 96), el primer puerto, el rectangular, estaba destinado al comercio, mientras que el segundo, al cual se debía acceder a través del primero, estaba destinado a los astilleros y muelles para la flota de guerra de la ciudad. Siguiendo la descripción de Apiano, cada uno de estos astilleros estaban adornados con columnas jónicas –prueba de la influencia griega en la ciudad–, y tenían una capacidad para albergar doscientos buques de guerra, principalmente trirremes y quinquirremes. En el centro de este segundo puerto circular había un islote artificial en el que los cartagineses erigieron una torre en la que residía el almirante, la máxima autoridad naval de la ciudad, desde donde podía controlar la entrada y salida de buques del complejo.
Excavaciones arqueológicas en la segunda mitad del siglo XX en el área del Cothon confirman la descripción dada por Apiano para la disposición de los puertos, aunque discrepan en cuanto a la cantidad de buques de guerra que podía albergar, acercándola más a la cifra de los ciento setenta a ciento ochenta buques de guerra (Lancel, Cartago, 1994), lo cual de todas formas no se aleja mucho de lo planteado por el historiador alejandrino.
Ambos puertos formaban parte del sistema de murallas marítimas que rodeaban la ciudad por la costa, de modo que su acceso a este estaba protegido por muros. Su estructura interna, que daba hacia el ágora y la zona sur de la ciudad, también estaba fortificada con murallas, lo que convertía al Cothon en una fortaleza en sí misma. El contexto en que el Cothon fue diseñado y construido explica en gran parte estas características que no apuntaban solo a transformar los puertos en un lugar inexpugnable, sino que también en uno altamente secreto, donde ni sus propios ciudadanos sabían con seguridad qué sucedía detrás de sus muros.
Si bien no tenemos fechas exactas para la edificación del Cothon, distintas misiones arqueológicas han datado la construcción de este colosal complejo de puertos entre los siglos III y II a. C, justo en un período en que Cartago luchó tres cruentas guerras con Roma que supusieron un fuerte desafío a su existencia como entidad política independiente. La Primera Guerra Púnica estalló en el 264 a. C., cuando Cartago era la potencia naval del Mediterráneo, pero al término de este conflicto su armada se vio reducida y sus posesiones ultramarinas arrebatadas por Roma, ahora la nueva dominadora de los mares del Mediterráneo. Es posible que el Cothon ya haya existido para esta época, pero me resulta más lógico pensar que su construcción haya sido una reacción a la derrota en la Primera Guerra Púnica y a la perspectiva de una posible nueva guerra con Roma.
Con este nuevo escenario, en Cartago la logística respecto a la expansión marítima y comercial debía cambiar. Ahora había una amenaza latente, Roma, y el rol de la armada cartaginesa estaba ampliamente reducido ante esta situación. Los años venideros al término de la Primera Guerra Púnica no había amenazas directas para la flota cartaginesa, pero con el estallido de la Segunda Guerra Púnica esa situación cambió. Ahora una invasión de África por parte de los romanos, como ya había sucedido en la Primera Guerra Púnica, era inminente. Para revertir esa situación, además de contar con el genio de Aníbal, Cartago debía reconstruir su flota de guerra hasta poder equipararla a la romana, y para eso se necesitaban años. Resulta lógico que durante esta época los cartagineses hayan decidido fortificar el puerto de su ciudad para poder reconstruir con seguridad su flota, y lo más importante, en secreto. Así, un proyecto como este se inscribiría dentro de una política de rearme, lo cual calza con las preocupaciones de los dirigentes cartagineses previo a la Segunda Guerra Púnica, donde llevaban años siendo presionados por el senado romano debido a su política expansionista en Hispania.
La construcción del Cothon debe haber sido vista por los cartagineses como un símbolo de su poderío y prosperidad. A su vez, es un claro ejemplo de la identidad física de la ciudad, en cuanto que Cartago era una ciudad-fortaleza ubicada en un punto neurálgico de las vías marítimas y comerciales del Mediterráneo. Fortificar su acceso al mundo exterior y la matriz a través de la cual podía expandirse hacia el mar era esencial para sostener a largo plazo la política exterior cartaginesa, siempre orientada hacia el mar.
Para otros pueblos del Mediterráneo que entraban en contacto con Cartago a través del comercio, la existencia del Cothon debe haber tenido un significado similar: un recordatorio del poder cartaginés, y por extensión, la seguridad que dicho poder podía proveer a todos los que tuviesen la intención de comerciar. Por algo Polibio, en el siglo II a. C. cataloga a Cartago como la ciudad más rico del mundo (18. 35. 9). Por su parte, los romanos evidentemente no veían este tipo de desarrollo urbano en Cartago con buenos ojos. La existencia de un puerto fortificado de características únicas en el Mediterráneo, capaz de albergar una gran flota de guerra de entre ciento setenta a ciento ochenta trirremes y quinquirremes, tenía la potencialidad de convertirse en una amenaza seria para Roma si ambos estados entraban en un nuevo período de conflictos.
Al final, eso fue precisamente lo que sucedió. Las exigencias del cónsul Censorino a los cartagineses para evitar lo que se convertiría en la Tercera Guerra Púnica dan cuenta de una preocupación por el emplazamiento y la capacidad de Cartago de ser utilizada como una base desde la cual dirigir sus ambiciones imperialistas por todo el mar Mediterráneo. Por eso, la exigencia final del cónsul que los cartagineses se negaron a aceptar consistía en que debían abandonar la ciudad y asentarse en cualquier punto de sus dominios que escogiesen, siempre que estuviesen al menos a quince kilómetros de la costa (Apiano, Pun. 86-88). Los romanos veían a Cartago como una ciudad-fortaleza, y en ese sentido el Cothon jugaba un papel central, en la forma en que le daba viabilidad a las ambiciones marítimas e imperialistas que podían albergar los cartagineses. La nueva Cartago que envisionaron los romanos en caso de que los cartagineses aceptasen sus términos implicaba que esta jamás volvería a tener la capacidad de convertir su ciudad en un arsenal o un astillero militar, como precisamente ocurrió en la Tercera Guerra Púnica.

Fue en esta guerra que el Cothon fue realmente puesto a prueba, tanto en su capacidad, como en su funcionalidad, lo que implicaba no solo dar seguridad, sino que ocultar al enemigo lo que sucedía en su interior. A lo largo de tres años (149-146 a. C.) Cartago fue sometida a un duro asedio por parte de los romanos. Durante ese tiempo, los repetidos asaltos al Cothon fallaron, a la vez que en los astilleros del puerto circular se fabricaban buques de guerra para crear una flota por primera vez en más de cincuenta años. En el último año de asedio, los cartagineses hicieron un último gran intento de romper el cerco romano haciendo salir del Cothon la flota que habían estado construyendo en secreto durante el último tiempo. Como la entrada del Cothon estaba bloqueada con un dique construido por los romanos, los cartagineses derribaron parte de las murallas del puerto circular que daban al mar, haciendo salir por última vez en su historia a la flota cartaginesa.
Lamentablemente para los cartagineses, la batalla no se dio como esperaban, y si bien tomaron por sorpresa a los buques romanos, estos eran tan superiores en número, que al final del día hicieron retirarse a la flota cartaginesa nuevamente al Cothon. El asedio continuó durante algunos meses, hasta que en la primavera del 146 a. C. los romanos finalmente pudieron superar las murallas de Cartago y tomar la ciudad. El resto es historia.
A diferencia de lo que muchos creen, Cartago no fue arrasada hasta sus cimientos ni su territorio esparcido con sal para volverlo infértil. La estructura del Cothon sobrevivió prácticamente intacta, y cuando los romanos refundaron la ciudad en el 46 a. C. siguiendo órdenes de Julio César, el doble puerto fue restaurado y puesto rápidamente en servicio. Con el pasar del tiempo, Cartago fue lentamente transformándose en una de las ciudades más relevantes del Imperio romano debido a su capacidad de suministrar trigo a Roma desde una distancia relativamente corta y segura. Para que nos hagamos una idea, en invierno el viaje desde Cartago a Ostia, el puerto de Roma, duraba unos seis días en invierno con vientos en contra. Esto puede explicar el interés en Roma de mantener en buenas condiciones el Cothon, el cual siempre se mantuvo como uno de los principales puertos del Imperio.
El fin del Cothon como un puerto comercial y militar se dio con la destrucción definitiva de Cartago a manos de las hordas del Califato Omeya a fines del siglo VII d. C. A partir de ahí, la estructura quedó abandonada y probablemente fue saqueada y desmantelada en búsqueda de materiales de construcción para el levantamiento de la nueva Ciudad de Túnez, a solo dieciséis kilómetros de Cartago.
Durante el siglo XIX y sobre todo el XX, el sitio arqueológico de Cartago fue absorbido paulatinamente por la creciente Ciudad de Túnez, lo que eventualmente llevó a su urbanización e integración administrativa a la ciudad como una comuna en 1919. Para entonces ya no quedaba nada de la estructura del Cothon salvo por la forma de las dos lagunas que le dieron vida. Dichas lagunas son un testimonio de la sobrevivencia al paso del tiempo de esta superestructura de la Antigüedad, y en estas se puede reconocer fácilmente la característica bases del puerto. A continuación les dejo un video del estado actual del Cothon que pude grabar cuando el avión que tomé para salir de Túnez en 2023 sobrevoló sobre Cartago:
Dejaré que sean ustedes quienes juzguen cuánto del Cothon punico puede apreciarse hoy en día. Ahora algunas fotos. Esto es algo de lo que se puede ver caminando por las orillas del Cothon:

Como se puede ver en las fotos, en la actualidad el Cothon tiene un uso recreativo, además del atractivo turístico que representa en un sector de la ciudad en que abundan los vestigios arqueológicos de la Cartago púnica y romana. De todas las estructuras púnicas que pueden verse hoy en la ciudad, el Cothon es quizás la más impresionante de todas. El área sagrada de la ciudad, el Tophet, no se queda atrás. Está a solo algunos metros al sur de los puertos púnicos, siguiendo la Rue Hannibal, la cual nace a partir del antiguo puerto militar y recorre en paralelo el que fue el puerto comercial de la antigua Cartago. Pasadas dos cuadras, se encontrarán con la maravilla que es el Tophet, pero eso ya es otra historia.
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